Centro Cultural América Libre - Casa del pueblo

NUESTRO PROYECTO

Este Documento fue debatido y consensuado en Plenario del Centro Cultural y propone, en líneas generales, los fundamentos del Proyecto del América Libre. Es un material que se concibe como algo abierto, en permanente discusión y elaboración. Por su carácter dinámico, no se plantea como un reglamento estático, sino como una memoria que se sigue construyendo permanentemente acumulando lo aprendido, para que sea la base de nuevas ideas y propuestas.

Cumplido ya un año de existencia, el Centro Cultural América Libre recuerda su origen, repasa su historia, analiza su presente y proyecta su futuro.

Desde el domingo 24 de Septiembre de 2006, han sucedido en “el América” una gran cantidad de actividades, muchas de ellas de gran envergadura, que han merecido el reconocimiento de los más diversos ámbitos de la sociedad marplatense. La trascendencia mediática que logra durante las primeras semanas de vida, con extensos comentarios en medios locales y nacionales, tanto a favor como en contra del proyecto o de la recuperación del edificio, definió la importancia del espacio político y social que ocupó inmediatamente en nuestra ciudad. Ya en los primeros días el apoyo que recibe y la cantidad de compañeros y compañeras que se suman al proyecto a partir de su propuesta de participación abierta, mereció el calificativo de “hecho  cultural de importancia histórica” por diversas personalidades y organizaciones sociales y políticas. La participación real e igualitaria es su mayor valor. Es por eso que se hace necesario analizar lo logrado, recuperar los sueños pasados y presentes, y considerarlos todos para reactualizar permanentemente el rumbo, para relanzar cada nueva etapa como continuidad de las etapas anteriores:

1- Hay una primera etapa que hemos caracterizado como “de resistencia” y que está bien documentada en las notas periodísticas, fotografías, filmaciones, la edición de la “pequeña historia”, y el blog. Durante esta etapa se “estabiliza” la situación legal, quedando superada la denuncia penal luego del 27 de septiembre, fecha en que se resiste el intento de desalojo policial; se difunde y milita el proyecto y se convoca a la solidaridad para su defensa, se discuten las bases organizativas, mediante una marcha y una variete itinerante hacia Edea y la Municipalidad se logra que se nos instale el medidor de luz propio y se acondiciona el edificio y se recibe la donación de los cerámicos de FASINPAT. Además se exige el derecho al lugar a través de la figura de “comodato” con la presentación de una carta al gobierno nacional con la adhesión de importantes personalidades.

2- Luego de seis meses se identifica una segunda etapa a partir de la consolidación de sus actividades y su gran crecimiento: la de “organización y desarrollo”. Durante esta etapa se rediscute y se ajustan los aspectos organizativos, y se avanza en el mejoramiento técnico y estético del edificio. La gran cantidad de compañeras/os que se siguen sumando abrió la posibilidad de encarar nuevas y más ambiciosas actividades pero también mostró la necesidad de mejorar la organización. Se sacaron los paneles de la fachada, se acondicionó el cine, se arregló “el palomar” como sala de espectáculos, se mejoró la instalación eléctrica y sanitaria, se instaló la cocina, se mejoró la biblioteca, se pintaron paredes y se coloca el piso cerámico, éste último suceso marca un momento especial de la etapa. Se discuten y planifican nuevos espacios de trabajo y se define la organización en Comisiones de Trabajo dinámicas, que se crean y se disuelven en tanto son necesarias y/o sostenidas por el compromiso de sus integrantes, manteniendo y profundizando la importancia de la asamblea como espacio legítimo en donde se toman las decisiones generales.

3- En el actual momento, cumplidos un año y tres meses, y habiendo logrado un importante crecimiento, el colectivo del Centro Cultural América Libre se plantea la necesidad de profundizar y amplificar el debate sobre sus fundamentos y proyecciones, de modo que incluya los aportes y perspectivas de los nuevos compañeros, las nuevas posibilidades que han ido surgiendo y con ellas las nuevas ideas, dando así lugar a una nueva etapa.


Algunos principios
La idea inicial que da origen al proyecto, apenas como un esbozo, tiene ya más de 5 años y comienza con una simple reflexión: “Es el momento de la batalla de ideas”. Es un momento que caracteriza el fin de los noventa y el agotamiento del más crudo neoliberalismo. A esta idea se suma la certeza de que la transformación social, hacia una nueva sociedad libre, solidaria y justa, presupone necesariamente- un profundo cambio cultural, que hace pie en la rebelión del 19 y 20 del 2001. En torno a esas ideas comienza a desarrollarse un sueño en un conjunto de organizaciones sociales y compañeros independientes, muchos de los cuales compartíamos un espacio político-social común, que desencadena una sucesión de debates y actividades que finalmente se materializan en la toma del edificio de 20 de Setiembre y San Martín.

Sin negar la política, eje de toda actividad social, por el contrario ampliando al máximo su campo de incumbencia, entendemos que la cultura es hoy el terreno de las batallas clasistas más importantes para las que necesitamos poderosas herramientas. Ni más ni menos que una cultura nueva, con un pasado de raíces verdaderas ancladas en nuestra historia completa, pero con nuevas prácticas y valores. Ideas que tienen como base “la construcción del hombre y la mujer nuevos” y que toman sus más vivos colores de las ricas y creativas experiencias de lucha de los movimientos populares de toda Latinoamérica, que señalan un camino a partir la defensa de la identidad cultural, de la propiedad de la tierra, contra la explotación, contra la opresión de todo tipo, por el derecho al agua, en resguardo de la biodiversidad, por los recursos naturales o bienes comunes de la naturaleza, por una economía justa y autónoma, entre otras tantas y no menos importantes.

Aportar a la transformación cultural, es entonces uno de los principios fundacionales que marca una de las diferencias sustanciales con otros centros culturales y es la base de nuestros principios. Esa transformación cultural, para ser profunda, debe también reconstruirnos a nosotros /as mismos/as: a nuestras relaciones individuales de compromiso, solidaridad y respeto; a nuestras relaciones grupales de democracia, tolerancia y organización; y a nuestras relaciones sociales, revalorizando los derechos humanos, el trabajo, la autonomía y la equidad. En esa búsqueda vamos identificando los nuevos valores que deben prevalecer en este Centro Cultural, que por esto se define como Público, Autónomo y Autogestionado.

Es público porque es para todos y todas, absolutamente todos/as aquellos/as quienes estén dispuestos a sumarse a esta construcción de nuevos valores. Pero aún también para aquellos/as que sin sumarse, comprenden y respetan estos principios. Es público también por principio ideológico, porque recupera el concepto de propiedad compartida: es para beneficio de todos, como de todos es la responsabilidad de su mantenimiento y funcionamiento. Es público en contraposición con lo privado. Es público porque este concepto obliga a pensarse a si mismo como parte de un grupo social y al beneficio del colectivo por sobre el beneficio propio. Por eso la recuperación de un espacio en desuso que pertenece al estado nacional, y la lucha para exigir el reconocimiento legítimo para su utilización, es la síntesis que define este concepto. El edificio es público porque así lo exige la gran cantidad de actividades que de otro modo no podrían realizarse, y que le asignan una utilidad real de importancia social. Dado que seguramente estos conceptos no son suficientes en la actual estructura institucional, la recuperación de este edificio también encuentra justificación en los dictámenes del propio poder político que en su “Primer Congreso Nacional de Cultura” organizado por el Gobierno Nacional aquí en Mar del Plata durante el mes de Junio, se expresa sobre “…la necesidad de recuperar espacios públicos en desuso para el funcionamiento de centros culturales”

Es Autónomo porque no es conducido, ni acata órdenes ni directivas de ningún organismo u organización externa, y todas sus decisiones son tomadas por el consenso de quienes participan de sus diversas actividades, y en los espacios organizativos que se definen del mismo modo, siendo su asamblea plenaria su instancia máxima para todas sus decisiones. La Autonomía en este sentido es un valor que no solo promueve la autoorganización y la democracia de un colectivo, sino que estimula el contacto y la articulación con otros grupos similares para la consecución de objetivos superadores, y en ese sentido se propone como un mecanismo de organización social. No solo es una forma de impedir la cooptación e intromisión de estructuras políticas y económicas de mayor poder, sino que propone una nueva forma de organización política que promueve la participación real, y el respecto a la diversidad.

Es Autogestionado porque todos los recursos humanos, técnicos y económicos, necesarios para su funcionamiento, son parte misma de la actividad del Centro Cultural, que planifica y desarrolla sus propias fuentes de recursos. Esto tiene dos objetivos paralelos:
-  Definir sin intromisiones de qué modo y para qué se consiguen y disponen estos recursos. Esto es de fundamental importancia cuando se trata de construir nuevos valores culturales que muchas veces se contraponen con los valores y relaciones sociales y de intercambio económico del actual modelo cultural establecido por el capitalismo.
-  Impedir los condicionamientos y especulaciones que normalmente forman parte de toda relación económica o “caritativa”, propios del actual modelo económico. Sin renunciar al a la lucha por el derecho al acceso igualitario a la cultura y la educación que el estado debe garantizar disponiendo los recursos necesarios, las habituales prácticas clientelares del actual sistema político obligan a un especial cuidado a la hora de gestionar y aceptar dádivas. Por ello la principal fuente de recursos es la que aportan con esfuerzo y compromiso todas y todos quienes participan, adhieren o simpatizan con las actividades y los principios del Centro Cultural, sin descartar ninguna otra fuente que no condicione en absoluto sus actividades.

Algunos objetivos y propuestas
Si bien solemos repetir que “todo es parte de la cultura” no todo es igualmente bueno si se trata de aportar a una transformación social. En éste modelo sociocultural no hay un acceso igualitario a la cultura y al conocimiento: ya sea a los espectáculos artísticos, a los cursos y talleres o a los centros educativos, solo tienen acceso regular las clases altas ya que es necesario disponer de recursos económicos para pagar entradas, matrículas, transporte, y hasta de tiempo,  del que carecen quienes no disponen de un empleo regular y un salario digno. Las clases bajas solo disponen de la televisión y la radio, con lo que ello significa en cuanto a calidad, y algunos espacios circunstanciales que el estado maneja con el mismo criterio clientelar que todo lo que dispone para los barrios y zonas alejadas de los centros urbanos.

Pero incluso disponiendo de recursos, la cultura hegemónica está dedicada en su mayor proporción a la difusión de la banalidad, el individualismo, el valor de lo material y el dinero y el desinterés por la participación social. Se estimula el deterioro del conocimiento, se premia el consumismo, reproducen la exclusión social y la marginación, y estimulan la sectarización social y la confrontación de pobres contra pobres. Y esto además no es casual; la cultura hegemónica está políticamente planificada e impuesta por el poder mediante la selección de determinados elementos de la cultura, y el ocultamiento y la represión de otros, con el objetivo de establecer una estructura social bien definida: la del privilegio de unos pocos a costa de la explotación del resto.

Nuestro objetivo es el de recuperar, re-crear y promover aquellos elementos de la cultura que nos permitan debatir y comunicar esa otra cultura posible la otra parte de la historia, aquella negada y reprimida por la “cultura hegemónica” que es la historia oficial. Es una búsqueda que no intenta negar partes de la cultura, sino crear y fomentar aquellas que nos permitan “prefigurar” esa otra sociedad posible.

El Centro Cultural América Libre, quiere ser un espacio de encuentro y organización social para la creación y la producción contracultural.

Y eso impone la necesidad de capacitarse para actuar en todos los campos de la cultura. El desafío de “el América” es el de ofrecer espacio de creación y difusión para todas aquellas expresiones que por estar en contra de los modelos previstos, no lo encuentran en otra parte, con la mejor calidad, con la mejor técnica y con el mayor compromiso. Para ello se propone:
1- Perfeccionar y mejorar la oferta de espacios y elementos técnicos necesarios para contener aquellas actividades que así lo requieran para su desarrollo: sonido, luces, caballetes, iluminación, escencarios, etc.
2 - Promover y privilegiar en cada disciplina, aquellas actividades capaces de comunicar conceptos y valores contraculturales.
3 - Planificar a través de la mesa de comisiones el apoyo expreso a aquellas disciplinas artísticas, técnicas o intelectuales, necesarias para avanzar en los principios y objetivos propuestos (por ej.: taller de plástica, de cerámica, grupo de muralismo, taller de filosofía, taller literario, etc.).
4 - Difusión y publicidad: lo que aprendimos, lo que hace falta… pensar propuestas.
Sobre el debate y la comunicación amplia del presente documento.
5 - Relaciones institucionales: los objetivos, las necesidades, los responsables: En esta nueva etapa, se abre la posibilidad desarrollar otras actividades que requieren nuevos niveles de organización. Como parte esencial en la construcción contracultural, está la de construir y participar en redes que nos permitan compartir e intercambiar experiencias para difundir con mayor amplitud y eficiencia nuestras propuestas y expresiones. Para ello se propone designar a compañeros que tengan por función la de establecer contactos y sostenerlos, sirviendo de puente de comunicación entre las actividades y propuestas de otros centros cutlurales, con nuestras actividades y comisiones de trabajo. La expectativa es que esto se lleve a cabo tanto a nivel local, nacional e internacional, de modo que se convierta en un verdadero movimiento contracultural.
6 - Conseguir el uso del espacio: Planificar próximos pasos para conseguir el uso del espacio a través del pedido de “Comodato”.
7 - Es importante hacer el esfuerzo por romper los conceptos corrientes como que la cultura son solo las expresiones artísticas aunque desconectadas entre sí y sobretodo desconectadas de las ciencias, la educación, la salud, la alimentación, la política o la tecnología. En nuestro centro Cultural, estas disciplinas tiene que estar presentes e interactuando, ya sean de nuestra propia producción o de otros espacios similares, ampliando y promocionando los “encuentros de talleres” para que en ellos encuentren un sitio de interacción e intercambio otras disciplinas y espacios de trabajo que funcionan en el centro cultural e incluso fuera de él. En el mismo sentido se debe avanzar, a través del grupo ya conformado, en el proyecto de tener una Escuela de Artistas en el América Libre.

Algunas cuestiones de la organización
En base a la experiencia recogida en los 16 meses de trabajo, nuestro centro cultural mantiene su funcionamiento gracias a un esquema organizativo representado en el organigrama que es el producto de los permanentes debates y decisiones tomados en asamblea (ver organigrama en “cómo nos organizamos”).
Junto con esto hay también un conjunto de acuerdos que es necesario no perder de vista a los fines de que no se vean dañados ni los principios ni las relaciones internas.

Acuerdos de convivencia:

  • Horario de cierre y apertura: Se respetará un horario de cierre que es a las 23 hs. (a excepción de los días que una actividad lo extienda) y se abrirá a las 10 hs. Es responsabilidad de la guardia nocturna mantener las condiciones de limpieza al momento de apretura.
  • Guardias Nocturnas: Es imprescindible tener un teléfono celular cargado, mientras se gestiona el semipúblico monedero.
  • Por razones de seguridad y garantizar que la guardia cumpla con los objetivos previstos se establece un número mínimo de 4 y un número máximo de 7, debiendo retirarse los compañeros que llegada la hora de cerrar, excedan ese número.
  • No se permitirá el acceso de cumpas durante el horario de guardia nocturna, después de las 0 hs.
  • No se aceptarán integrantes ocasionales de la guardia ni viajeros casuales, debiendo explicarlo adecuadamente de acuerdo a las decisiones de consenso para que no se tome como algo personal. Se recomienda disponer de un listado de sitios para recomendar a quien lo necesite.
  • Atención al Público y guardias de día: Es su responsabilidad vigilar el orden y la limpieza. Es importante recibir y atender al visitante explicándole la historia, los principios, las actividades y el organigrama y guiarlo en una visita por el edificio.
  • Participación en asambleas: La participación es muy importante y es parte del compromiso que cada uno asume cuando se suma al Centro Cultural y comparte sus principios dado que es el lugar legitimo donde se deben debatir, opinar y toman las decisiones colectivas. Pero es también importante respetar que es la participación debe ser una decisión personal y voluntaria, no forzando los tiempos de cada uno.
  • Todo lo que hay en el centro cultural es de todos y para todos, de ese modo hay que cuidarlo y hacerse responsable por cada elemento aún si este se rompe, procurando su reparación y avisando.
  • Los espacios deben quedar en buenas condiciones de orden y limpieza cada vez que son usados. Hay una urna para depositar los aportes voluntarios por el uso de cada espacio, que son administrados por la comisión de finanzas.
  • El funcionamiento colectivo y autónomo requiere tener especial cuidado en el cumplimiento estricto de las responsabilidades y compromisos asumidos, cualquiera sea la importancia de éstas. Entre estas se incluye la necesidad de los aportes mensuales que si bien son voluntarios, deben cumplirse en tiempo y forma para disponer de un presupuesto estimable.

Algunas conclusiones
Convencidos de que este centro cultural no es uno más en la amplia oferta que existe en nuestra ciudad, sino que pretendemos sea un aporte importante para producir un cambio profundo en nuestra sociedad, este documento debe ser un tema permanente de difusión y debate tanto hacia adentro como hacia fuera de este espacio. Por ello además no se plantea como un reglamento estático, sino como una memoria que se sigue construyendo permanentemente acumulando lo aprendido, para que sea la base de las nuevas ideas y propuestas. Pero este carácter dinámico no significa restarle importancia. En tanto no se modifiquen por consenso los acuerdos aquí plasmados, será necesario respetarlos y promoverlos de modo de no contradecir, confundir y finalmente diluir, los importantes y muchos esfuerzos y sacrificios que muchos compañeros venimos haciendo en este camino de construcción.

 

Diseño gráfico y funcional: Gorricho. Diseño.